Frutas peligrosas

Frutas peligrosas

Llega el verano y nos ponemos a dieta. Y con frecuencia elegimos comer fruta más a menudo e incluso sustituimos alguna comida por fruta. ¡Pero cuidado! La fruta no es inocua y algunas, además, pueden llevarnos a conseguir el efecto contrario al deseado. Aquí tienes cuáles son las «frutas peligrosas» para tu línea. 

Todas las frutas contienen fructosa, un azúcar que fácilmente entra al organismo. Este azúcar no resulta perjudicial porque va acompañado por la fibra de la propia fruta, lo que ralentiza su absorción, consigue una elevación moderada de glucosa en sangre y el organismo es capaz de utilizar esos azúcares para producir energía (especialmente aquellas que pueden tomarse con la piel).

Sin embargo, algunas frutas son especialmente ricas en fructosa y no tanto en fibra (se dice que tienen un alto Índice Glucémico), lo que provoca que mediante la insulina, parte de esa glucosa se almacene en forma de grasa en el organismo. La cosa se agrava cuando, en lugar de tomar cinco uvas, tomamos un racimo, por ejemplo.

Te contamos en este Post cuáles son las frutas que te ayudan con tu dieta, cuándo y cómo comerlas.

1. Frutas tropicales: higo, breva, dátil, mango, chirimoya, paraguaya, níspero, caqui, piña, plátano… Son frutas muy ricas en azúcares que, cuando estamos a dieta, debemos evitar. La papaya, tomada con moderación, es una fruta aceptable dentro de esta categoría.

2. Zumos de frutas. Como ya hemos señalado en diversas ocasiones en este blog, los zumos proporcionan fructosa en grandes cantidades (pues no solemos usar sólo una pieza de fruta) y al eliminar la fibra con el exprimido lo convertimos en un alimento poco idóneo para adelgazar. Lo mejor es tomar la pieza de fruta entera.

3. Mejor con piel. Las frutas que pueden comerse con piel (manzana, pera, ciruela…) aportan más fibra a nuestra dieta. La fibra ralentiza la absorción de los hidratos de carbono, aporta saciedad y ayuda a regular en tránsito intestinal.

4. Frutas de verano. Algunas frutas de verano no son sólo agua. Es el caso del melón (con muy poca fibra y un alto Índice Glucémico), de la nectarina (muy rica en azúcares), uvas (muy ricas en glucosa y con muy alto Índice Glucémico). La sandía tiene un contenido moderado en hidratos de carbono, pero muy poca fibra, por lo que es mejor no abusar de ella cuando seguimos una dieta de adelgazamiento.

5. Vitamina. Elige al menos frutas ricas en vitamina C en una de las ingestas (fresas, kiwi, naranja, mandarina, pomelo…). Nuestro organismo no sintetiza esta vitamina y es necesario aportarla mediante la dieta.

6. Entre horas. Cuando seguimos una dieta de adelgazamiento, es mejor tomar la fruta para desayunar, a media mañana o en la merienda (en este caso es recomendable frutas con bajo Índice Glucémico, como la manzana o la pera, tomadas con piel), y tomar sólo una pieza mediana o una rodaja.

Mentiras sobre los light

Mentiras sobre los light

Muchos alimentos que parecen sanos tienen en su composición azúcar. Algunos de forma natural (como la fructosa de la fruta) y otros añadidos (en los alimentos ya preparados que compramos en el supermercado). Aunque en la etiqueta de estos alimentos se indica el azúcar que llevan, no siempre la información es transparente, y muchas veces el consumidor toma azúcar de más… sin saber que lo hace. Aquí tienes alguna claves para detectar el azúcar oculto en los alimentos.

1. Los productos que se venden como light, a veces son peligrosos. Un producto light tiene un 25% menos calorías que el original o un 50% menos grasas. Muchos productos light al quitarle azúcares, son enriquecidos con grasas (generalmente de mala calidad)  que les aportan sabor y hacen que el consumidor compre (¡y coma!) más.

2. Algunos alimentos cambian el nombre del azúcar por otros como: sacarosa (es azúcar); fructosa (el azúcar de la fruta, al ser procesado y aislado actúa igual que el azúcar normal, lo que muchos diabéticos no saben); dextrosa; jarabe de glucosa; jarabe de maíz; maltodextrina… Todos son azúcares!

3. Los alimentos «Sugar Free», muchas veces llevan añadidas grasas poco saludables y edulcorantes con calorías.

4. Los edulcorantes pueden tener calorías! La diferencia es que no activan la función del páncreas para ser metabolizados, ¡pero también engordan! Son: Xilitol, Sorbitol, Lactitol, Isomaltosa.

5. Los 0% pueden llevar a error. Que en el envase ponga 0% puede ser que sea 0% azúcar, lo que en muchas ocasiones la industria alimentaria complementa añadiendo grasas (generalmente de mala calidad, ya que son más sabrosas y el producto se vende más). O que sean 0% grasas... y pueden añadirse azúcares de todo tipo.

Para no estar indefenso ante estas prácticas, lo mejor es aprender a leer etiquetas. Consulta a un profesional que pueda acompañarte al súper y hacer la compra con él. Te sorprenderá lo que puedes aprender y cómo mejorará tu alimentación.

Mitos falsos 1: Los zumos son buenos para adelgazar

Mitos falsos 1: Los zumos son buenos para adelgazar

Los zumos están hechos de fruta y muchos creen que por eso son sanos y buenos para adelgazar. Desmontamos el viejo mito de que todos los zumos son buenos para llevar una dieta equilibrada y saludable. 

Los zumos son producto de exprimir la fruta. En principio, todo parecen ventajas. Se pueden ingerir fácil y rápidamente, sólo bebiendo; y se supone que concentran todas las propiedades beneficiosas de la fruta. Y además hay quien habla de sus propiedades detox…  Nada más lejos de la realidad.

Al exprimir la fruta, le quitamos lo que la hace tremendamente valiosa: la fibra. La mayoría se pierde en el proceso de exprimido; de forma que no cumple con su función reguladora sobre el intestino y tampoco actúa como ralentizadora a la hora de que el organismo absorba los hidratos de carbono que contiene la fruta (la fruta es rica en un azúcar simple: la fructosa, que actúa en el organismo absolutamente igual que el azúcar normal cuando la tomamos sin ingerir fibra).

Además, cuando hacemos un zumo de fruta, no utilizamos por regla general una pieza, sino que podemos usar hasta tres piezas, con lo que estamos tomando una cantidad de azúcares de la fruta que entran directos al organismo, al no tener la fibra de la fruta que hace que se absorban lentamente. Todo el exceso de azúcares (recordemos que la fructosa es un azúcar) que le damos al organismo se transforma en grasa cuando el cuerpo no puede utilizarlos de forma inmediata. Por lo que es muy probable que, en una dieta donde el control de las calorías en forma de azúcar debe estar regulado, tomar un simple zumo de fruta suponga arruinar todo el esfuerzo de varios días anteriores.

Además, los defensores de las vitaminas, deben saber que la mayoría de estas empiezan a alterarse nada mas exprimir la fruta. Es mucho más sano tomar una fruta entera (además, lo normal es tomar sólo una), rica en fibra, vitaminas y con azúcares asimilables por el organismo.

Sin embargo, que los adictos a los zumos no desesperen. El zumo de tomate (en general, la mayoría de zumos de verduras excepto el de zanahoria) y el zumos de pomelo son buenas opciones para un tentempié o incluir en el desayuno.

Barbacoas bajas en grasas

Barbacoas bajas en grasas

¿Quién dijo que comer bien y mantener la línea son incompatibles? Empieza el tiempo de barbacoas y, si somos inteligentes, podemos aprovechar esta saludable forma de cocinar los alimentos en nuestro beneficio. Descubre los 5 platos braseados que te ayudarán a mantenerte delgado en las barbacoas veraniegas.

 

Barbacoa sana y saludable
Barbacoa sana y saludable

Se acabó la tiranía de la grasa en las barbacoas estivales. Cada vez son más los que apostamos por esta sana forma de alimentarse y por echar en la parrilla alimentos bajos en grasas y ricos en nutrientes. Para que no te pesen las reuniones en torno a las brasas, te proponemos 5 alternativas sanas y sabrosas.

1. Hamburguesas de carnes magras: pueden ser de pollo (pechuga o contramuslo, que es más sabroso), pavo, conejo, ternera blanca, potro, solomillo de cerdo… El secreto está en comprar la pieza en la carnicería, que te piquen la carne en directo y elaborar las hamburguesas sin añadir más que un poco de sal y especias al gusto.

2. Brochetas de carnes exóticas. Los sibaritas pueden experimentar con sabores como el  cocodrilo (de textura y sabor parecido al pollo), avestruz (tierna  y parecida al vacuno, combina fenomenal con especias), reno (parecido al venado, pero más tierno), búfalo (con menos calorías que el pollo y sabor parecido a la ternera) o cebra (parecida al caballo y con intenso sabor a carne de caza).

3. Casquería braseada. Los higaditos de pollo (que aportan  hierro), la lengua de ternera o las manitas de cerdo (ricas en colágeno que ayudan a proteger las articulaciones) son candidatos a este tipo de elaboración.

4. Tiras de ternera o buey. Al estilo argentino, las tiras de ternera o buey son una excelente opción para disfrutar en la barbacoa. Con unas escamas de sal o a las finas hierbas, no habrá quien se resista.

5. Verduras a la parrilla. Enteras o en brochetas, intercaladas con trozos de carne o como únicas protagonistas. A gusto del consumidor, las verduras aportan vitaminas, fibra y minerales que nos ayudarán a estar sanos y esbeltos. Si te vuelven loc@ las hortalizas, una patata al horno es también una saludable elección.

Así que, ya no tienes excusas para abandonar tu plan de alimentación saludable o saltarte la operación bikini durante las celebraciones veraniegas. Si, además de comer sano, te das un chapuzón en la piscina, el plan será ¡perfecto!

 

 

 

Una dieta para cada objetivo

Una dieta para cada objetivo

La mayoría de publicaciones web aconsejan una dieta para todos los lectores. Nada más alejado de la realidad, pues cada uno tenemos nuestro propio ritmo de vida, unas características físicas determinadas y unos gustos específicos. Si todos somos diferentes, ¿por qué una misma dieta debe servir para todo el mundo?

Al margen de las preferencias personales,  también es necesario llevar una alimentación diferente en función del objetivo que persigamos. No es igual querer correr una maratón de 40 kilómetros que lucir abdominal en una playa de Ibiza; ni adelgazar unos kilos que tener una musculatura tónica y una piel firme. Para cada objetivo, hay una dieta y un plan personalizado.

Una dieta para cada objetivo

1. Pérdida de peso. Perder peso es perder grasa. De nada sirve adelgazar si lo que estamos perdiendo es músculo. Una dieta con hidratos de carbono complejos, rica en verduras y hortalizas, pobre en azúcares y grasas saturadas y ligeramente rica en proteínas favorece la pérdida de grasa y el adelgazamiento. Es necesario completar siempre el plan alimentario con un plan de entrenamiento adecuado y estrategias de motivación para mantenernos centrados en nuestro objetivo durante el proceso.

2. Tonificación. No es igual estar delgado que tener un buen físico. Un cuerpo firme y tónico es símbolo de belleza y salud. Para ello, debemos elegir alimentos que eviten la ganancia de peso graso y ayuden a aportar energía continuada al organismo  (como los hidratos de carbono complejos), alimentos ricos en grasas saludables (el 35% de nuestro aporte calórico deben ser grasas de buena calidad, como el aceite de oliva, los frutos secos o los ácidos grasos omega-3 del pescado) y equilibrada en proteína de alto valor biológico.

3. Ganancia muscular. No solamente es cuestión de hombres. Cada vez más mujeres desean tener poco porcentaje de grasa y un buen porcentaje de músculo, lo que da apariencia de firmeza. Un plan de seis pequeñas comidas diarias, equilibradas nutricionalmente en hidratos de carbono y proteínas y bajas en grasas contribuirá a alcanzar este objetivo.  Es fundamental un buen plan de entrenamiento físico y son especialmente importantes las comidas pre y post-entrenamiento .

4. Mejorar el rendimiento deportivo. Aunque cada deporte requiere su entrenamiento y técnicas específicos, la alimentación es la base del rendimiento. Los alimentos que demos a nuestro cuerpo se tranforman en energía. Dependiendo del tipo de actividad física, necesitaremos alimentarnos para tener cargadas las reservas de glucógeno (si vamos a correr una maratón) o si queremos ganar en fuerza explosiva, tendremos que asegurarnos una buena disposición de sustancias nitrogenadas derivadas de aminoácidos, como la creatina. Si entrenamos con intensidad (rugby, tenis, fútbol), una comida rica en hidratos de carbono tras el entrenamiento favorece la recuperación muscular. Es imprescindible un buen plan de suplementación que incluya vitaminas, minerales y antioxidantes (que proteger al organismo de los efectos los nocivos de los radicales libres).

5. Ganar energía. Nuestras células se regeneran a partir de lo que comemos. ¿Te parece extraño entonces, estar cansado después de una comida rica en grasas saturadas? ¿Te es imposible concentrarte y no has pensado que cinco nueces pueden ayudarte a conseguirlo? ¿Te sientes cansado al llegar del trabajo y no tienes ganas para tus actividades de ocio? La clave está en la alimentación. Un plan de alimentación que incluya los llamados súper-alimentos (salmón, aceite de oliva virgen extra, pan integral, nueces, brócoli…) nos acercará a nuestro objetivo.

La planificación de una dieta a medida para nuestro objetivo, estilo de vida, sexo, edad, somatotipo y actividad física es la clave para conseguir resultados.

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