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Mentiras de las dietas milagro 600-01083145

La mentira de las dietas milagro

Con el verano, llegan las prisas por quitarnos de encima los kilos que hemos ido acumulando durante varios meses. En todas las revistas aparecen dietas milagrosas que prometen hacernos adelgazar 5 ó 6 kilos en pocas semanas. Sin embargo, estas dietas te alejan de tu objetivo, suponen un riesgo para tu salud y favorecen el temido “efecto yo-yo”. 

 

En los meses de verano, cuando la ropa de temporada deja ver partes del cuerpo hasta ahora ocultas bajo las prendas de invierno, casi el 70% de la población decide poner remedio a los kilos de más que descuidadamente ha ido acumulando durante meses. Es el momento en que las dietas milagro hacen su agosto, y prometen resultados rápidos y fáciles. Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Año tras año aparecen con diferente nombre, pero encierran siempre tres particularidades: son desequilibradas en nutrientes (no suelen cubrir las necesidades de vitaminas, minerales o macronutrientes); acaban convirtiendo el metabolismo en ahorrador (el organismo se adapta a comer menos, gasta menos y en cuanto se incremente ligeramente el aporte de alimentos recupera todo el peso perdido, y algún kilo más); no enseñan a alimentarnos correctamente (por lo que nunca son una solución, sino solamente un parche temporal que, además, puede provocar serios problemas a nuestra salud).

 

UNA CARRERA DE FONDO 

Lo cierto, es que estos fenómenos dietéticos sin ninguna base científica simplemente intentan camuflar un problema mucho más complejo: la irresponsabilidad individual a la hora de planificar nuestra alimentación.

Una de las claves del éxito para mantener un peso saludable, es hacernos dueños de nuestra nutrición para toda la vida. Si confiamos ciegamente en lo que dicen los anuncios (cuyo objetivo es vender su producto), si nos creemos lo que cualquier “gurú” de la alimentación diga en un momento (generalmente, ese momento coincide con la llamada “operación bikini” y no tiene otro fin que el de generar grandes beneficios económicos a quien vende “su dieta infalible”), o si confiamos la elección de lo que vamos a comer a alguien que no seamos nosotros mismos, estamos perdidos. Y para hacernos dueños de nuestra alimentación, debemos tener conocimientos nutricionales, o acudir a un experto acreditado que pueda asesorarnos desde la responsabilidad y la profesionalidad.

La carrera para mantener un peso saludable no es un sprint, sino una carrera de fondo que debe durar toda nuestra vida.

 

EDUCACIÓN ALIMENTARIA CON EL COACHING NUTRICIONAL

Una de las formas más efectivas para promover el compromiso con una alimentación saludable por parte del cliente, es el Coaching Nutricional. ¿Cómo funciona? Podemos resumirlo en los siguientes 4 puntos:

1. El profesional y el cliente crean un plan realista. Ambos colaboran para crear un plan nutricional realista, alcanzable, saludable, flexible  y adaptado al estilo de vida del cliente. De esta forma se garantiza la implicación del interesado para conseguir sus objetivos, permitiendo mantener la pauta nutricional durante el tiempo necesario.

2. El cliente aprende a elegir alimentos saludables. El cliente debe aprender a leer etiquetas nutricionales, saber qué macronutrientes y en qué cantidades son necesarios para cada uno (en función de su sexo, edad y actividad física). El profesional debe explicar los por qué y para qués del plan nutricional, haciendo cada vez más autónomo al cliente a la hora de tomar decisiones sobre su alimentación, fundadas en el criterio profesional previamente aportado.

3. El cliente aprende a diferencias entre hambre emocional y hambre fisiológica. En el coaching, la identificación de hábitos no saludables, la sustitución por otros adaptados a un estilo de vida más saludable, la toma de responsabilidad por parte del cliente para elegir un tipo de alimento u otro, son las bases del procedimiento. Al finalizar el proceso de coaching nutricional, el cliente debe tener conocimientos y confianza para seguir por si mismo las pautas saludables aprendidas y puestas en práctica.

4. No usar suplementos o sustitutos de comida.  Este tipo de producto no enseña a comer saludablemente. Un plan realista de alimentación enseña a elegir, no pone en riesgo la salud de la persona que lo pone en práctica y puede mantenerse en el tiempo. Este tipo de planes, basados en sustituir una comida por un batido o algún alimento hipocalórico no resuelve el problema (que suele ser la elección de alimentos que hacemos día a día), sino que crea una falsa expectativa de éxito, que si bien funciona a corto plazo -aún con elevados costes para la salud- a medio plazo favorece el efecto rebote, la recuperación de los kilos perdidos y el desaliento de la persona que lo ha realizado, provocando rechazo a iniciar un plan alimentario racional y equilibrado.

 

 

19 julio, 2016 0 Comments
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Alerta light

En plenas fiestas navideñas, es fácil sucumbir a la tentación de los dulces. También es típico que elijamos productos “light” para sentirnos menos culpables. ¡Pero cuidado! No es oro todo lo que reluce…

Para empezar, un alimento“light” es aquel que lleva un 50% menos de azúcar que el producto original. Es decir, que lleva menos azúcar, pero sigue llevando (y algunos dulces, llevan una cantidad considerable). La excepción son las bebidas gaseosas light, que no llevan azúcar añadido y usan edulcorantes no calóricos.

Los productos “sin azúcar añadido” no llevan azúcar, pero han sustituido el azúcar por edulcorantes, que generalmente tienen las mismas calorías que el azúcar (xilitol, sorbitol, maltitol, lactitol…). Un trozo de turrón sin azúcar añadido tiene las mismas calorías que uno con azúcar, prácticamente la misma cantidad de hidratos de carbono y de grasas (en ocasiones, incluso más grasa, para compensar la falta de sabor que le da el azúcar y mejorar su textura). Aunque su absorción es más lenta (al no llevar el azúcar que es un hidrato de carbono simple que entra rápidamente a sangre), siguen siendo “bombas calóricas” que hay que consumir con muchísima moderación.

Falsos “sin azúcar”. Algunos productos se venden como “sin azúcar” o  incluso “aptos para diabéticos” cuando lo que llevan es fructosa, sacarosa (que es azúcar blanco, llamado de otra manera), miel o dextrosa. Todos estos endulzantes actúan absolutamente igual que el azúcar, pero son más caros.

De forma, que creer que podemos comer las cantidades que queramos de estos dulces “Sin Azúcar”, es una trampa para nuestra dieta saludable. Es recomendable sustituir los productos tradicionales, ricos en azúcar, por otros que lleven edulcorantes como el sorbitol, xilitol, maltitol, lactitol, estevia, aspartamo, sacarina, etc., pues su impacto en nuestro metabolismo no es tan agresivo. Sin embargo, no debemos olvidar que aportan las mismas calorías que los normales y que las grasas que llevan no siempre son saludables.

Si tenéis dudas, contad con el consejo de un experto que os acompañe a hacer la compra y os enseñe a leer las etiquetas de los alimentos. De esta forma, no os darán “light” por sano. En www.susanaleon.es ofrecemos el servicio de Personal Shopper Nutricional para que aprendas a hacer una compra rica y saludable.

 

15 diciembre, 2015 0 Comments

Que no te pese la Navidad!

Las comilonas de las fiestas navideñas son siempre un reto para nuestra dieta. Comemos en exceso, alimentos hipercalóricos y grasos y dejamos de practicar ejercicio, lo que suele pesarnos después de estas fechas. Para que las Navidades no sean una carga el resto del año, te damos algunos consejos fáciles de seguir y muy efectivos.

1. Elige una mayoría de alimentos saludables. Aunque te permitas un trozo de tarta como postre, el resto de alimentos debería ser sano. Una cena navideña con marisco, embutidos ibéricos, queso curado y un poco de foie como entrantes; una sopa de verduras como primer plato; una buena carne o pescado o de segundo y un capricho dulce como postre, te ayudará a continuar con tu plan después de las Navidades.

2. Compensa. Después de un exceso, deberás siempre compensar. Come ligero los días posteriores a una               comilona y haz ejercicio. Olvida los dulces hasta la próxima comida y bebe agua para favorecer la eliminación de toxinas.

3. Cuidado con los aperitivos. Son un momento peligroso, ya que solemos comer de más al encontrarnos en un entorno agradable y relajado; por lo que no prestamos atención a la comida y solemos llevarnos a la boca todo lo que nos saquen (especialmente si pedimos algo de alcohol con el aperitivo). Elige un refresco sin azúcar o bien un vino tinto y presta atención a lo que comes. Deja el pan del aperitivo, especialmente si después vas a tener comida o cena festiva y disfruta de la compañía sin tener que comer en exceso.

4. Controla el alcohol. El alcohol solo aporta calorías vacías (es decir, no aporta nutrientes) y se convierte fácil y rápidamente en grasa. Limita el alcohol a los días señalados y elige una copa de vino tinto para comer. Si quieres tomarte algún combinado después, hazlo con un refresco sin azúcar (pero no tomes más de una).

5. Retoma tu plan el día 7 de enero. No dejes pasar ni un día después para retomar tu plan y volver a la normalidad. Las fiestas han pasado, has disfrutado de esos días y toca volver a tomar las riendas de la situación para que las fiestas navideñas no pesen a tu dieta.

 

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