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Mentiras de las dietas milagro 600-01083145

La mentira de las dietas milagro

Con el verano, llegan las prisas por quitarnos de encima los kilos que hemos ido acumulando durante varios meses. En todas las revistas aparecen dietas milagrosas que prometen hacernos adelgazar 5 ó 6 kilos en pocas semanas. Sin embargo, estas dietas te alejan de tu objetivo, suponen un riesgo para tu salud y favorecen el temido “efecto yo-yo”. 

 

En los meses de verano, cuando la ropa de temporada deja ver partes del cuerpo hasta ahora ocultas bajo las prendas de invierno, casi el 70% de la población decide poner remedio a los kilos de más que descuidadamente ha ido acumulando durante meses. Es el momento en que las dietas milagro hacen su agosto, y prometen resultados rápidos y fáciles. Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Año tras año aparecen con diferente nombre, pero encierran siempre tres particularidades: son desequilibradas en nutrientes (no suelen cubrir las necesidades de vitaminas, minerales o macronutrientes); acaban convirtiendo el metabolismo en ahorrador (el organismo se adapta a comer menos, gasta menos y en cuanto se incremente ligeramente el aporte de alimentos recupera todo el peso perdido, y algún kilo más); no enseñan a alimentarnos correctamente (por lo que nunca son una solución, sino solamente un parche temporal que, además, puede provocar serios problemas a nuestra salud).

 

UNA CARRERA DE FONDO 

Lo cierto, es que estos fenómenos dietéticos sin ninguna base científica simplemente intentan camuflar un problema mucho más complejo: la irresponsabilidad individual a la hora de planificar nuestra alimentación.

Una de las claves del éxito para mantener un peso saludable, es hacernos dueños de nuestra nutrición para toda la vida. Si confiamos ciegamente en lo que dicen los anuncios (cuyo objetivo es vender su producto), si nos creemos lo que cualquier “gurú” de la alimentación diga en un momento (generalmente, ese momento coincide con la llamada “operación bikini” y no tiene otro fin que el de generar grandes beneficios económicos a quien vende “su dieta infalible”), o si confiamos la elección de lo que vamos a comer a alguien que no seamos nosotros mismos, estamos perdidos. Y para hacernos dueños de nuestra alimentación, debemos tener conocimientos nutricionales, o acudir a un experto acreditado que pueda asesorarnos desde la responsabilidad y la profesionalidad.

La carrera para mantener un peso saludable no es un sprint, sino una carrera de fondo que debe durar toda nuestra vida.

 

EDUCACIÓN ALIMENTARIA CON EL COACHING NUTRICIONAL

Una de las formas más efectivas para promover el compromiso con una alimentación saludable por parte del cliente, es el Coaching Nutricional. ¿Cómo funciona? Podemos resumirlo en los siguientes 4 puntos:

1. El profesional y el cliente crean un plan realista. Ambos colaboran para crear un plan nutricional realista, alcanzable, saludable, flexible  y adaptado al estilo de vida del cliente. De esta forma se garantiza la implicación del interesado para conseguir sus objetivos, permitiendo mantener la pauta nutricional durante el tiempo necesario.

2. El cliente aprende a elegir alimentos saludables. El cliente debe aprender a leer etiquetas nutricionales, saber qué macronutrientes y en qué cantidades son necesarios para cada uno (en función de su sexo, edad y actividad física). El profesional debe explicar los por qué y para qués del plan nutricional, haciendo cada vez más autónomo al cliente a la hora de tomar decisiones sobre su alimentación, fundadas en el criterio profesional previamente aportado.

3. El cliente aprende a diferencias entre hambre emocional y hambre fisiológica. En el coaching, la identificación de hábitos no saludables, la sustitución por otros adaptados a un estilo de vida más saludable, la toma de responsabilidad por parte del cliente para elegir un tipo de alimento u otro, son las bases del procedimiento. Al finalizar el proceso de coaching nutricional, el cliente debe tener conocimientos y confianza para seguir por si mismo las pautas saludables aprendidas y puestas en práctica.

4. No usar suplementos o sustitutos de comida.  Este tipo de producto no enseña a comer saludablemente. Un plan realista de alimentación enseña a elegir, no pone en riesgo la salud de la persona que lo pone en práctica y puede mantenerse en el tiempo. Este tipo de planes, basados en sustituir una comida por un batido o algún alimento hipocalórico no resuelve el problema (que suele ser la elección de alimentos que hacemos día a día), sino que crea una falsa expectativa de éxito, que si bien funciona a corto plazo -aún con elevados costes para la salud- a medio plazo favorece el efecto rebote, la recuperación de los kilos perdidos y el desaliento de la persona que lo ha realizado, provocando rechazo a iniciar un plan alimentario racional y equilibrado.

 

 

19 julio, 2016 0 Comments
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Alerta light

En plenas fiestas navideñas, es fácil sucumbir a la tentación de los dulces. También es típico que elijamos productos “light” para sentirnos menos culpables. ¡Pero cuidado! No es oro todo lo que reluce…

Para empezar, un alimento“light” es aquel que lleva un 50% menos de azúcar que el producto original. Es decir, que lleva menos azúcar, pero sigue llevando (y algunos dulces, llevan una cantidad considerable). La excepción son las bebidas gaseosas light, que no llevan azúcar añadido y usan edulcorantes no calóricos.

Los productos “sin azúcar añadido” no llevan azúcar, pero han sustituido el azúcar por edulcorantes, que generalmente tienen las mismas calorías que el azúcar (xilitol, sorbitol, maltitol, lactitol…). Un trozo de turrón sin azúcar añadido tiene las mismas calorías que uno con azúcar, prácticamente la misma cantidad de hidratos de carbono y de grasas (en ocasiones, incluso más grasa, para compensar la falta de sabor que le da el azúcar y mejorar su textura). Aunque su absorción es más lenta (al no llevar el azúcar que es un hidrato de carbono simple que entra rápidamente a sangre), siguen siendo “bombas calóricas” que hay que consumir con muchísima moderación.

Falsos “sin azúcar”. Algunos productos se venden como “sin azúcar” o  incluso “aptos para diabéticos” cuando lo que llevan es fructosa, sacarosa (que es azúcar blanco, llamado de otra manera), miel o dextrosa. Todos estos endulzantes actúan absolutamente igual que el azúcar, pero son más caros.

De forma, que creer que podemos comer las cantidades que queramos de estos dulces “Sin Azúcar”, es una trampa para nuestra dieta saludable. Es recomendable sustituir los productos tradicionales, ricos en azúcar, por otros que lleven edulcorantes como el sorbitol, xilitol, maltitol, lactitol, estevia, aspartamo, sacarina, etc., pues su impacto en nuestro metabolismo no es tan agresivo. Sin embargo, no debemos olvidar que aportan las mismas calorías que los normales y que las grasas que llevan no siempre son saludables.

Si tenéis dudas, contad con el consejo de un experto que os acompañe a hacer la compra y os enseñe a leer las etiquetas de los alimentos. De esta forma, no os darán “light” por sano. En www.susanaleon.es ofrecemos el servicio de Personal Shopper Nutricional para que aprendas a hacer una compra rica y saludable.

 

15 diciembre, 2015 0 Comments

Que no te pese la Navidad!

Las comilonas de las fiestas navideñas son siempre un reto para nuestra dieta. Comemos en exceso, alimentos hipercalóricos y grasos y dejamos de practicar ejercicio, lo que suele pesarnos después de estas fechas. Para que las Navidades no sean una carga el resto del año, te damos algunos consejos fáciles de seguir y muy efectivos.

1. Elige una mayoría de alimentos saludables. Aunque te permitas un trozo de tarta como postre, el resto de alimentos debería ser sano. Una cena navideña con marisco, embutidos ibéricos, queso curado y un poco de foie como entrantes; una sopa de verduras como primer plato; una buena carne o pescado o de segundo y un capricho dulce como postre, te ayudará a continuar con tu plan después de las Navidades.

2. Compensa. Después de un exceso, deberás siempre compensar. Come ligero los días posteriores a una               comilona y haz ejercicio. Olvida los dulces hasta la próxima comida y bebe agua para favorecer la eliminación de toxinas.

3. Cuidado con los aperitivos. Son un momento peligroso, ya que solemos comer de más al encontrarnos en un entorno agradable y relajado; por lo que no prestamos atención a la comida y solemos llevarnos a la boca todo lo que nos saquen (especialmente si pedimos algo de alcohol con el aperitivo). Elige un refresco sin azúcar o bien un vino tinto y presta atención a lo que comes. Deja el pan del aperitivo, especialmente si después vas a tener comida o cena festiva y disfruta de la compañía sin tener que comer en exceso.

4. Controla el alcohol. El alcohol solo aporta calorías vacías (es decir, no aporta nutrientes) y se convierte fácil y rápidamente en grasa. Limita el alcohol a los días señalados y elige una copa de vino tinto para comer. Si quieres tomarte algún combinado después, hazlo con un refresco sin azúcar (pero no tomes más de una).

5. Retoma tu plan el día 7 de enero. No dejes pasar ni un día después para retomar tu plan y volver a la normalidad. Las fiestas han pasado, has disfrutado de esos días y toca volver a tomar las riendas de la situación para que las fiestas navideñas no pesen a tu dieta.

 

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Frutas peligrosas

Llega el verano y nos ponemos a dieta. Y con frecuencia elegimos comer fruta más a menudo e incluso sustituimos alguna comida por fruta. ¡Pero cuidado! La fruta no es inocua y algunas, además, pueden llevarnos a conseguir el efecto contrario al deseado. Aquí tienes cuáles son las “frutas peligrosas” para tu línea. 

Todas las frutas contienen fructosa, un azúcar que fácilmente entra al organismo. Este azúcar no resulta perjudicial porque va acompañado por la fibra de la propia fruta, lo que ralentiza su absorción, consigue una elevación moderada de glucosa en sangre y el organismo es capaz de utilizar esos azúcares para producir energía (especialmente aquellas que pueden tomarse con la piel).

Sin embargo, algunas frutas son especialmente ricas en fructosa y no tanto en fibra (se dice que tienen un alto Índice Glucémico), lo que provoca que mediante la insulina, parte de esa glucosa se almacene en forma de grasa en el organismo. La cosa se agrava cuando, en lugar de tomar cinco uvas, tomamos un racimo, por ejemplo.

Te contamos en este Post cuáles son las frutas que te ayudan con tu dieta, cuándo y cómo comerlas.

1. Frutas tropicales: higo, breva, dátil, mango, chirimoya, paraguaya, níspero, caqui, piña, plátano… Son frutas muy ricas en azúcares que, cuando estamos a dieta, debemos evitar. La papaya, tomada con moderación, es una fruta aceptable dentro de esta categoría.

2. Zumos de frutas. Como ya hemos señalado en diversas ocasiones en este blog, los zumos proporcionan fructosa en grandes cantidades (pues no solemos usar sólo una pieza de fruta) y al eliminar la fibra con el exprimido lo convertimos en un alimento poco idóneo para adelgazar. Lo mejor es tomar la pieza de fruta entera.

3. Mejor con piel. Las frutas que pueden comerse con piel (manzana, pera, ciruela…) aportan más fibra a nuestra dieta. La fibra ralentiza la absorción de los hidratos de carbono, aporta saciedad y ayuda a regular en tránsito intestinal.

4. Frutas de verano. Algunas frutas de verano no son sólo agua. Es el caso del melón (con muy poca fibra y un alto Índice Glucémico), de la nectarina (muy rica en azúcares), uvas (muy ricas en glucosa y con muy alto Índice Glucémico). La sandía tiene un contenido moderado en hidratos de carbono, pero muy poca fibra, por lo que es mejor no abusar de ella cuando seguimos una dieta de adelgazamiento.

5. Vitamina. Elige al menos frutas ricas en vitamina C en una de las ingestas (fresas, kiwi, naranja, mandarina, pomelo…). Nuestro organismo no sintetiza esta vitamina y es necesario aportarla mediante la dieta.

6. Entre horas. Cuando seguimos una dieta de adelgazamiento, es mejor tomar la fruta para desayunar, a media mañana o en la merienda (en este caso es recomendable frutas con bajo Índice Glucémico, como la manzana o la pera, tomadas con piel), y tomar sólo una pieza mediana o una rodaja.

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Mentiras sobre los light

Muchos alimentos que parecen sanos tienen en su composición azúcar. Algunos de forma natural (como la fructosa de la fruta) y otros añadidos (en los alimentos ya preparados que compramos en el supermercado). Aunque en la etiqueta de estos alimentos se indica el azúcar que llevan, no siempre la información es transparente, y muchas veces el consumidor toma azúcar de más… sin saber que lo hace. Aquí tienes alguna claves para detectar el azúcar oculto en los alimentos.

1. Los productos que se venden como light, a veces son peligrosos. Un producto light tiene un 25% menos calorías que el original o un 50% menos grasas. Muchos productos light al quitarle azúcares, son enriquecidos con grasas (generalmente de mala calidad)  que les aportan sabor y hacen que el consumidor compre (¡y coma!) más.

2. Algunos alimentos cambian el nombre del azúcar por otros como: sacarosa (es azúcar); fructosa (el azúcar de la fruta, al ser procesado y aislado actúa igual que el azúcar normal, lo que muchos diabéticos no saben); dextrosa; jarabe de glucosa; jarabe de maíz; maltodextrina… Todos son azúcares!

3. Los alimentos “Sugar Free”, muchas veces llevan añadidas grasas poco saludables y edulcorantes con calorías.

4. Los edulcorantes pueden tener calorías! La diferencia es que no activan la función del páncreas para ser metabolizados, ¡pero también engordan! Son: Xilitol, Sorbitol, Lactitol, Isomaltosa.

5. Los 0% pueden llevar a error. Que en el envase ponga 0% puede ser que sea 0% azúcar, lo que en muchas ocasiones la industria alimentaria complementa añadiendo grasas (generalmente de mala calidad, ya que son más sabrosas y el producto se vende más). O que sean 0% grasas... y pueden añadirse azúcares de todo tipo.

Para no estar indefenso ante estas prácticas, lo mejor es aprender a leer etiquetas. Consulta a un profesional que pueda acompañarte al súper y hacer la compra con él. Te sorprenderá lo que puedes aprender y cómo mejorará tu alimentación.

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7 claves para ganar la batalla a los kilos

Hemos superados las fiestas navideñas, y la mayoría ha cogido algún kilo de más. Antes de empezar a hacer una “dieta milagro” que frustrará tu voluntad y acabará provocando el temido “efecto rebote”, sigue leyendo. El fácil decir adiós a los kilos, ¿pero sabes cómo mantener tu peso para siempre? Te damos 7 claves para conseguirlo.

 1. Lleva un registro de comidas. De esta forma sabrás qué comes, cuántas calorías consumes y tendrás una visión de tus “errores y excesos alimentarios”. La aplicación para móviles gratuita MyfitnessPal te será de gran ayuda, además es sencilla de utilizar y muy práctica.

2. Limpia tu nevera. Te será más difícil acceder a alimentos no saludables si no los tienes a mano. Llena  tu nevera sólo con alimentos saludables y date el capricho de tener algún picoteo sano que no estropee todo tu esfuerzo, como unos tomates cherry con anchoas; boquerones en vinagre o pepinillos rellenos de ventresca y pimiento.

3. Elimina el azúcar de tu dieta. No sólo engorda porque parte de ese azúcar directo se transforma en grasa, sino que además provoca hambre en poco tiempo. El azúcar dispara la glucosa en sangre y hace que la insulina entre en acción, lo que provoca un descenso en los niveles de azúcar en sangre y de nuevo apetito. Elige edulcorantes (también los hay naturales, como la Stevia) y aprende a leer las etiquetas de los alimentos, pues muchos tienen ¡azúcares ocultos!

4. Toma alimentos integrales. Al contener fibra, retrasan la aparición del hambre; regulan el tránsito digestivo. En su justa proporción, elige pan y pasta integrales;  legumbres (ricas en fibra y de bajo índice glucémico); verduras,  y frutas que puedan comerse con piel preferentemente. Por cierto, los zumos no están dentro de esta categoría.

5. Practica la constancia y aprende a disfrutar de comer sano. Olvida las dietas milagro y demás mentiras. Adelgazar y mantener el peso alcanzado es tu objetivo, y para eso debes mantener una alimentación saludable. Eso no significa que no te permitas algún capricho, pero ¡siempre con planificación!

6. Sacia tu hambre con proteína. Ante un ataque de hambre, elige la proteína baja en grasas. Es saciante y calmará antes tu apetito.

7. Toma yogures desnatados. Recientes estudios han demostrado la capacidad de calcio para eliminar grasas del organismo. Así que, elige un tentempié o una merienda a base de yogur desnatado.

Y, por supuesto, Múevete! No olvides que un buen plan de adelgazamiento conlleva ejercicio físico para mantener el metabolismo activado. Consulta a un especialista para que planifique una pauta de entrenamiento acorde a tus objetivos.

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Mitos falsos 1: Los zumos son buenos para adelgazar

Los zumos están hechos de fruta y muchos creen que por eso son sanos y buenos para adelgazar. Desmontamos el viejo mito de que todos los zumos son buenos para llevar una dieta equilibrada y saludable. 

Los zumos son producto de exprimir la fruta. En principio, todo parecen ventajas. Se pueden ingerir fácil y rápidamente, sólo bebiendo; y se supone que concentran todas las propiedades beneficiosas de la fruta. Y además hay quien habla de sus propiedades detox…  Nada más lejos de la realidad.

Al exprimir la fruta, le quitamos lo que la hace tremendamente valiosa: la fibra. La mayoría se pierde en el proceso de exprimido; de forma que no cumple con su función reguladora sobre el intestino y tampoco actúa como ralentizadora a la hora de que el organismo absorba los hidratos de carbono que contiene la fruta (la fruta es rica en un azúcar simple: la fructosa, que actúa en el organismo absolutamente igual que el azúcar normal cuando la tomamos sin ingerir fibra).

Además, cuando hacemos un zumo de fruta, no utilizamos por regla general una pieza, sino que podemos usar hasta tres piezas, con lo que estamos tomando una cantidad de azúcares de la fruta que entran directos al organismo, al no tener la fibra de la fruta que hace que se absorban lentamente. Todo el exceso de azúcares (recordemos que la fructosa es un azúcar) que le damos al organismo se transforma en grasa cuando el cuerpo no puede utilizarlos de forma inmediata. Por lo que es muy probable que, en una dieta donde el control de las calorías en forma de azúcar debe estar regulado, tomar un simple zumo de fruta suponga arruinar todo el esfuerzo de varios días anteriores.

Además, los defensores de las vitaminas, deben saber que la mayoría de estas empiezan a alterarse nada mas exprimir la fruta. Es mucho más sano tomar una fruta entera (además, lo normal es tomar sólo una), rica en fibra, vitaminas y con azúcares asimilables por el organismo.

Sin embargo, que los adictos a los zumos no desesperen. El zumo de tomate (en general, la mayoría de zumos de verduras excepto el de zanahoria) y el zumos de pomelo son buenas opciones para un tentempié o incluir en el desayuno.

19 noviembre, 2014 1 Comment
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Barbacoas bajas en grasas

¿Quién dijo que comer bien y mantener la línea son incompatibles? Empieza el tiempo de barbacoas y, si somos inteligentes, podemos aprovechar esta saludable forma de cocinar los alimentos en nuestro beneficio. Descubre los 5 platos braseados que te ayudarán a mantenerte delgado en las barbacoas veraniegas.

 

Barbacoa sana y saludable

Barbacoa sana y saludable

Se acabó la tiranía de la grasa en las barbacoas estivales. Cada vez son más los que apostamos por esta sana forma de alimentarse y por echar en la parrilla alimentos bajos en grasas y ricos en nutrientes. Para que no te pesen las reuniones en torno a las brasas, te proponemos 5 alternativas sanas y sabrosas.

1. Hamburguesas de carnes magras: pueden ser de pollo (pechuga o contramuslo, que es más sabroso), pavo, conejo, ternera blanca, potro, solomillo de cerdo… El secreto está en comprar la pieza en la carnicería, que te piquen la carne en directo y elaborar las hamburguesas sin añadir más que un poco de sal y especias al gusto.

2. Brochetas de carnes exóticas. Los sibaritas pueden experimentar con sabores como el  cocodrilo (de textura y sabor parecido al pollo), avestruz (tierna  y parecida al vacuno, combina fenomenal con especias), reno (parecido al venado, pero más tierno), búfalo (con menos calorías que el pollo y sabor parecido a la ternera) o cebra (parecida al caballo y con intenso sabor a carne de caza).

3. Casquería braseada. Los higaditos de pollo (que aportan  hierro), la lengua de ternera o las manitas de cerdo (ricas en colágeno que ayudan a proteger las articulaciones) son candidatos a este tipo de elaboración.

4. Tiras de ternera o buey. Al estilo argentino, las tiras de ternera o buey son una excelente opción para disfrutar en la barbacoa. Con unas escamas de sal o a las finas hierbas, no habrá quien se resista.

5. Verduras a la parrilla. Enteras o en brochetas, intercaladas con trozos de carne o como únicas protagonistas. A gusto del consumidor, las verduras aportan vitaminas, fibra y minerales que nos ayudarán a estar sanos y esbeltos. Si te vuelven loc@ las hortalizas, una patata al horno es también una saludable elección.

Así que, ya no tienes excusas para abandonar tu plan de alimentación saludable o saltarte la operación bikini durante las celebraciones veraniegas. Si, además de comer sano, te das un chapuzón en la piscina, el plan será ¡perfecto!

 

 

 

21 abril, 2014 0 Comments
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De tapas sin saltarse la dieta

Llega el buen tiempo, el sol, el calor y las terracitas… Y si estás a dieta, puede que también llegue el enfado. ¿Cómo compaginar el salir de tapas con los amigos y no traicionar la dieta que tanto esfuerzo te ha costado mantener todo el invierno? Aquí tienes algunos consejos fáciles y muy prácticos.

Vinos y tapas

¿Qué beber? 

Cerveza, refrescos, combinados, zumos naturales… La opción es infinita. Sin embargo, si cuidas tu línea, no todas son igual de saludables. Para no perderte en el laberinto de la carta, sigue estos consejos:

1. Huye de todo lo que lleve azúcar. En este apartado están los refrescos que no son light o zero, los batidos (los clásicos o de yogur, da igual), los granizados y horchatas,  los zumos envasados, los zumos de frutas (aunque sean naturales). Atención también a algunas bebidas (como algunos vinos o el Bitter), que suelen llevar azúcar añadido. Lee siempre la etiqueta y pregunta en caso de duda.

2. Modera la cerveza.  Aunque es la reina del verano, al fin y al cabo, está elaborada con cereales (carbohidratos). Además, algunas versiones sin, o 0,0% incluyen azúcar en su composición para compensar la pérdida de sabor por eliminar el alcohol. Lee siempre la etiqueta y no olvides que estás comiendo cereales refinados en cada sorbo.

3. Apúntate al tinto de verano. Ni el vino tinto ni la gaseosa tienen azúcar. Aunque el vino tiene alcohol, también es cierto que el tinto es rico en antioxidantes y aporta algún beneficio extra, además del placer de tomarlo con hielo y limón, bien frío. Además, al ir rebajado con gaseosa, la cantidad de vino que se ingiere es bastante moderada.

4. Apuesta sobre seguro. Tés o infusiones heladas (sin azúcar, claro); zumos naturales de tomate o pomelo; refrescos sin azúcar añadido (casi todas las marcas tienen su versión sin azúcar, desde Aquarius hasta Scwhepps. Incluso, si te apetece concederte un capricho extra, un GinTonic con tónica sin azúcar o un Ron añejo con limón natural o refresco de limón sin azúcar son grandes opciones).

¿…Y qué comer?

 Aunque parezca increíble, existen cientos de opciones saludables para tapear sin poner en riesgo la operación bikini.

Elige siempre un alimento con fibra (verduras u hortalizas) o proteinado. Por ejemplo: jamón serrano, cecina, gambas a la plancha, ventresca con atún, pescados enlatados (mejillones, berberechos, almejas, sardinillas con tomate…), salpicón de marisco, vinagres (banderillas, pepinillos, boquerones), y carnes sin grasa. Por supuesto, deja el pan que acompaña la tapa en el plato. Además, debes tener en cuenta que los fritos y alimentos grasos no te ayudarán a mantener el tipo, ya que las grasas son tan estimulantes para nuestras papilas gustativas, que acabamos comiendo más de lo normal.

Así que: planifica, sé previsor y sigue adelante con tu plan de alimentación saludable, sin tener que renunciar a disfrutar de unas tapas en compañía.

16 abril, 2014 0 Comments
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¿Sabes comer según tu biotipo?

Seguro que estás hart@ de ver cómo una amig@ come todo lo que quiere y no engorda. Y tú, en cuanto te pasas un poco de la raya, pesas 2 kilos más. ¿Y si el secreto de estas diferencias estuvieran en nuestro metabolismo? Cada uno tenemos un diferente biotipo  (o somatotipo) y debemos aprender cómo comer, entrenar y descansar para sacarle el máximo rendimiento. 

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Existen 3 somatotipos puros: Endomorfo, Mesomorfo y Ectomorfo.  Aunque lo normal es que cada persona sea una mezcla de varios, con predominio de alguno, vamos a describir las características principales de cada uno. ¡Comer y entrenar en función de tu biotipo puede ser la clave del éxito!

Los ectomorfos son el típico sujeto que no engorda por mucho que coma. Se mantiene siempre delgado y si coge un resfriado es capaz de perder 2 kilos en 3 días. Su metabolismo es rápido, su tono muscular es bajo y les cuesta subir de peso. Aunque son individuos delgados por naturaleza, si quieren mantener un buen tono muscular deben realizar entrenamientos intensos, con altas cargas, cortos en el tiempo y cuidar especialmente el descanso. Su alimentación debe fundamentarse en hidratos de carbono complejos y deben reducir las grasa (ya que tienen propensión a desarrollar enfermedades metabólicas, como diabetes o hígado  graso, sin darse cuenta de ello porque siguen siendo delgados). Alimentos ricos en fibra (como los panes o pastas integrales y las legumbres) deben ser la base de su alimentación, además de una buena proporción de antioxidantes (en forma de frutas y verduras).

Los mesomorfos son los típicos cuerpos que, aunque no hayan pisado jamás un gimnasio, parece que han estado dentro toda su vida. Las clavículas son anchas, el cuerpo curvilíneo (apariencia atlética) y tienen facilidad tanto para ganar como para perder peso.  Estos sujetos deben combinar el ejercicio aeróbico (para mantener su peso) como el anaeróbico (para mantener la musculatura que ya tienen por sí). Se trata del biotipo más agradecido, ya que con poco trabajo consigues excelentes resultados. Deben cuidar las calorías que ingieren (no excederse) y deben comer al menos 5 veces al día, repartiendo el consumo calórico.

El tercer biotipo es el endomorfo. Se trata de individuos de apariencia redonda, blandos, con tendencia a almacenar grasa y a la obesidad. Aunque gana músculo con facilidad, este no se aprecia porque gana igualmente grasa con la misma facilidad. Estos individuos deben practicar especialmente el ejercicio aeróbico para desprenderse de la grasa sobrante y entrenar moderadamente en anaeróbico (ya que con poco que hagan, enseguida ganan musculatura). Su alimentación debe ser pobre en grasa y moderada en hidratos de carbono (preferiblemente optarán por los HC simples) y rica en verduras y hortalizas. Deben prestar especial atención a las cenas, que deben ser ligeras para favorecer la pérdida de grasa y el control del peso.

La  visita a un profesional y una impedancia bioeléctrica sirven para determinar el biotipo de cada persona y adaptar la dieta a sus condiciones y particularidades.  

18 marzo, 2014 0 Comments

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