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¿Pan para adelgazar?

Es habitual encontrar POST que hablan de las propiedades saludables del pan y de la capacidad de este alimento para ayudarnos a adelgazar. Sin embargo, ni los que dicen que el pan engorda ni los que defienden el consumo de pan dentro de una dieta de adelgazamiento dicen la absoluta verdad sobre este alimento. No todos los panes son iguales, y no todos nos ayudan a mantener nuestro peso. Desmontamos algunos de los (falsos) mitos sobre el pan. imagen panEl pan se elabora a partir de  harina, obtenida de moler los granos enteros de uno o varios cereales (trigo, cebada, centeno, etc), agua y sal. Sin embargo, dependiendo del tipo de molienda al que se sometan esos granos, el pan resultará más o menos nutritivo. Si la molienda es muy “agresiva” (el procesado es alto y se ha eliminado toda la parte externa del grano del cereal,  la harina resultante es blanca y fina  y con ella se elaboran los panes blancos (es el pan que consumimos en las sociedades occidentales y que se puso de moda como símbolo de elevado estatus social durante la Edad Media Europea, ya que podía almacenarse durante más tiempo y solamente los ricos podían pagarlo).

Si la harina está menos refinada (se ha molido menos), es más tosca, con restos de los granos del cereal y el pan es más oscuro (los llamados panes negros). Sin embargo, las diferencias van más allá del color, y tienen que ver con su valor nutricional.

Aunque ambos tienen las mismas calorías (250 kcal/100 gr), el pan blanco ha sido desprovisto de la mayoría de sus propiedades nutritivas durante el procesado; mientras que el pan integral (con restos de la cáscara del cereal que no se han perdido durante la molienda y posterior  refinado) aporta fibra (llamada salvado), minerales y vitaminas del grupo B (como ácido fólico (B8), y antioxidantes (como la vitamina E).  Una advertencia: ¡no confundir el pan integral (que tiene restos de la cáscara del cereal) con harinas blancas teñidas que dan aspecto de harina oscura pero que son integrales!).

Así que, cuando se dice que el pan puede ayudar a adelgazar, hay que matizar: ambos tienes las mismas calorías y carecen de grasa, pero el pan integral contribuye a aportar fibra (que ralentiza la absorción de los hidratos de carbono de la dieta y mejora el tránsito intestinal) y tiene vitaminas y minerales (que estaban presentes en el grano entero). El pan blanco se convierte en un hidrato de carbono de absorción mucho más rápida, sin fibra y carente de vitaminas y minerales, por lo que, en una dieta de adelgazamiento, es mejor evitar.

Y no olvides que el pan de molde y el pan tostado no entran en esta categoría. El pan de molde lleva añadidas grasas para que se mantenga tierno durante más tiempo y el pan tostado comercial (tipo biscottes) tiene más proporción de calorías por gramo que el normal, ya que ha sido deshidratado.

25 febrero, 2014 0 Comments
POST 2 - agujetas

¿Adelgazar sin agujetas? 5 trucos para lograrlo

Empezamos plan de alimentación y entrenamiento. Esta vez vamos en serio: queremos llegar  a la operación bikini y asegurarnos de lucir un bonito tipo en la playa. Sin embargo, al esfuerzo de cuidar lo que comemos se suma un clásico: el miedo a las agujetas.  ¿Cuántas veces has abandonado un plan de entrenamiento porque no soportabas el dolor de las agujetas? ¿Y si te digo que hay solución? Aquí tienes 5 trucos anti-agujetas que sí funcionan.

 

POST 2 - agujetas

 1. Haz ejercicio según tu forma física. Si llevas tiempo sin montar en la bici, no te metas en la clase de Spinning. Aumenta progresivamente el tiempo que dedicas al ejercicio y permite que tu cuerpo que se vaya adaptando. Solo así notarás mejoras musculares y evitarás las temidas agujetas. Las agujetas se producen por una mezcla de microrroturas musculares provocadas por un ejercicio físico al que no estamos acostumbrados (de intensidad superior a la que soportamos) y por la secreción de ácido láctico (producto del metabolismo de los aminoácidos musculares para obtener energía). 48 horas después del entrenamiento aparecen las agujetas. La mejor forma de prevenirlas es no pasarse en los primeros entrenamientos.

2. Hay que estirar. Un músculo rígido es un músculo que duele. Antes de comenzar la rutina y después del entrenamiento es importante estirar. Así favorecemos la oxigenación de los tejidos y la recuperación muscular. 

 

3. Haz más cardio. El trabajo anaeróbico (cuando el músculo se queda sin oxígeno) provoca agujetas. El trabajo cardiovascular (aeróbico) ayuda a llevar oxígeno y nutrientes a nuestros músculos dañados y favorece la recuperación. Si tienes agujetas, entrena los siguientes dos días de forma más ligera, ponte el pulsómetro y opta por el ejercicio cardiovascular.

4. Olvida el agua con azúcar. Un viejo truco que no funciona. Si tienes agujetas, toma un antinflamatorio suave y bebe agua, es la única solución. Y olvida también las bebidas energéticas y para deportistas, que aportan gran cantidad de azúcar y, si tu objetivo es bajar grasa o peso, te perjudicarán. 

5. Presume de agujetas. Quizá no puedas evitarlas. Incluso hay a quien le gustan, porque le dan sensación de haber trabajado el cuerpo. De cualquier forma, no te vengas abajo, date un par de días de respiro y practica ejercicio suave y ¡sigue adelante! ¡La motivación es el secreto para que tu plan funcione!

 

 

17 febrero, 2014 0 Comments

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